Project Description

El calor no es buen compañero de viaje cuando el destino es una ciudad de interior, sin embargo todo es cuestión de organizar bien los tiempos. Granada en verano ofrece multitud de alternativas para poder visitar la ciudad durante el día y disfrutarla durante la noche. Durante el fresquito de la mañana, pasear por el Albaicín, el Realejo o el Centro es una buena opción, pero en cuanto aprietan el calor, lo mejor es refugiarse en los museos repartidos por toda la ciudad, en el interior de los edificios monumentales o en los establecimientos gastronómicos. Al caer la noche llega el momento de las terrazas y los miradores, para refrescarse y disfrutar de bellas vistas de la ciudad.